Enfoques terapéuticos
Una mirada integradora para comprender el malestar, regular el sistema nervioso y favorecer procesos de cambio.
Terapia sistémica
“La creencia de que la propia visión de la realidad es la única realidad, es el más peligroso de todos los delirios”. — Paul Watzlawick
Cada persona vive formando parte de otros sistemas como la familia y la pareja, amigos, compañeros de trabajo o de clase, etc., y así, nuestros patrones de comportamiento, emocionales y creencias se van creando y al mismo tiempo, influyen en cómo piensan, sienten y actúan los que nos rodean
Se pone el foco en el presente, a través de intervenciones mínimas y precisas. Se conoce como Efecto Mariposa: el aleteo de una mariposa en Brasil podría, en teoría, desencadenar un tornado en Texas. Modificar cómo reacciono cuando mi compañero “me habla mal”, produce un cambio en nuestra relación global, incluso en todo el equipo de trabajo, volviéndose un ambiente más distendido.
Beneficios clave
- No colgamos etiquetas ni buscamos culpables.
- Mejora de la comunicación y de las relaciones.
- Potenciación de recursos personales y relacionales.
- Ruptura de patrones que se repiten.
- Mayor comprensión emocional y empatía.
- Fortalecimiento de la autoestima y la seguridad personal.

Estrés, trauma y desregulación del sistema nervioso
“Los recuerdos no resueltos del pasado pueden proyectar largas sombras sobre el presente.” — Francine Shapiro
Todas las personas podemos pasar en algún momento de nuestra vida por dificultades emocionales tras haber vivido experiencias difíciles… Podemos haber sufrido la pérdida de algún ser querido, interrupción del embarazo o experiencias que por sí mismas nos han puesto en peligro o nos han hecho sentir extremadamente vulnerables, como abusos, violencia, acoso laboral o bullying, accidentes, desastres naturales, atentados…
En ocasiones el trauma o el estrés postraumático puede haberse generado por una única situación de elevada intensidad, como un accidente automovilístico. En otras, el malestar es generado por un cúmulo de situaciones que hemos sufrido a lo largo de nuestra vida y nos ha ido dejando huella… experiencias estresantes o de abandono emocional, generan sentimientos y pensamientos negativos sobre nosotros mismos y el mundo.
Si, por ejemplo, sufrimos distintas experiencias de rechazo emocional, es posible que quede arraigada una creencia negativa como «No merezco que me quieran».
Cuando se produce una acumulación de experiencias traumáticas continuadas a lo largo del tiempo, especialmente en la infancia o en entornos donde la persona debía sentirse segura, lo denominamos estrés postraumático complejo.
Estas experiencias pueden incluir negligencia emocional, abuso físico o psicológico, abandono o dinámicas familiares disfuncionales. Una característica representativa es que en muchas ocasiones se consideran “heridas invisibles”, ya que cuando no se han sufrido agresiones de carácter físico extremo, las personas tienen dificultades para considerarlo “traumático”.
Muchas veces, estas experiencias han sido sutiles o encubiertas, en forma de violencia y abandono psicológico y emocional, pudiendo ser difíciles de detectar, ya que además tienden a ser normalizadas en la vivencia de la dinámica familiar "normal" de la persona.
Algunos síntomas que pueden aparecer en el presente
Emocionales
- Sentimientos de inseguridad y desprotección.
- Baja autoestima.
- Sentimientos de soledad, vacío o tristeza profunda.
- Emociones de vergüenza y culpa.
- Estallidos de ira.
- Disociación.
- Desregulación emocional, con estado de hiperactivación y/o hipoactivación.
- Dificultades en las relaciones: miedo, inseguridad, desconfianza, dependencia emocional, idealización de la relación, miedo al abandono o miedo a la intimidad.
Físicos y somáticos
- Dolores de cabeza, cefaleas y migraña.
- Dificultad en el sueño o insomnio.
- Fatiga crónica.
- Dolores musculoesqueléticos.
- Trastornos inflamatorios y patologías autoinmunes: artritis reumatoide, fibromialgia, etc.
- Problemas digestivos: colitis ulcerosa, síndrome de intestino irritable, SIBO, fagofobia, etc.
- Somatizaciones.
Pensamientos
- Recuerdos intrusivos del evento traumático.
- Flashbacks: sensación de que el evento vuelve a ocurrir.
- Pesadillas relacionadas con el trauma.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
- Pensamientos negativos persistentes sobre uno mismo o sobre el mundo.
- Pensamientos intrusivos del tipo “¿Y si…?”
Comportamientos
- Evitar lugares, personas o situaciones relacionadas con la experiencia vivida.
- Aislamiento social.
- Reacciones exageradas de sobresalto.
- Problemas en las relaciones personales.
- Dificultades en el trabajo o en los estudios.
En consulta integro EMDR y Somatic Experiencing como herramientas terapéuticas para trabajar el impacto de experiencias difíciles y favorecer la regulación del sistema nervioso. La elección del abordaje se adapta a las necesidades de cada persona.

EMDR
EMDR es un abordaje centrado en la persona que activa el sistema natural de procesamiento de información del cerebro. Una vez localizados los puntos de bloqueo, y siguiendo un protocolo ordenado, se accede a la información almacenada para facilitar su reprocesamiento.
Durante las sesiones se trabaja el recuerdo de forma segura y guiada, utilizando estimulación bilateral mediante movimientos oculares, sonidos o tapping. El sistema nervioso activa su capacidad natural de procesamiento y el recuerdo pierde intensidad emocional, dejando de interferir en el presente.
No es necesario relatar todos los detalles de la experiencia ni compartir información que la persona no desee abordar.
¿Cómo funciona EMDR?
En EMDR ayudamos al sistema natural de procesamiento del cerebro a procesar toda esa información que quedó grabada de forma disfuncional, para reducir el malestar y los síntomas asociados de esas experiencias que nos superaron emocionalmente. Está certificado por la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD y otras organizaciones internacionales. como un Método de Máxima Eficacia para combatir los Síntomas del estrés postraumático. La evidencia disponible respalda especialmente el uso de EMDR en el trastorno de estrés postraumático. En otros problemas puede integrarse en un plan terapéutico individualizado cuando la valoración clínica lo considere adecuado, sin garantizar resultados ni sustituir otros tratamientos indicados.
Puntos clave
- Reducción de síntomas.
- Cambio en creencias negativas.
- Mayor capacidad para funcionar en la vida cotidiana.
- Procesamiento seguro del recuerdo traumático.
- Disminución de la carga emocional asociada al pasado.
- No es necesario relatar todos los detalles de la experiencia para avanzar.

Somatic Experiencing
Un enfoque amable con el cuerpo
“La curación del trauma ocurre cuando se restablece el flujo natural de la vida en el cuerpo.” — Peter Levine
Somatic Experiencing (SE) es un enfoque terapéutico orientado al cuerpo, creado por el Dr. Peter A. Levine, para el tratamiento del trauma y del estrés crónico. Parte de la idea de que el trauma no está solo en lo que nos pasó, sino en cómo nuestro sistema nervioso quedó impactado por esa experiencia.
En lugar de centrarse únicamente en hablar del pasado, Somatic Experiencing pone atención en las sensaciones corporales presentes, ayudando al cuerpo a completar respuestas naturales de defensa que quedaron interrumpidas, como huir, luchar o relajarse.
Se trata de un trabajo gradual, seguro y respetuoso, que acompaña a la persona a reconectar con su cuerpo, regularse y recuperar una mayor sensación de seguridad interna.
¿Para qué puede ayudar?
- Ansiedad y estrés persistente.
- Trauma simple o complejo.
- Ataques de pánico.
- Hipervigilancia o bloqueo emocional.
- Dificultades para relajarse o dormir.
- Síntomas psicosomáticos.
- Mayor sensación de seguridad y estabilidad interna.
¿Cómo funciona?
Somatic Experiencing trabaja acompañando a la persona a reconocer señales del cuerpo, como la tensión, la respiración, el calor, el movimiento o las sensaciones internas, para ayudar al sistema nervioso a recuperar equilibrio y flexibilidad.
No se trata de revivir el trauma, sino de desarrollar mayor capacidad de autorregulación y resiliencia, fortaleciendo la conexión entre cuerpo y mente.
También puede ser útil para personas que sienten que “entienden” lo que les pasa, pero su cuerpo sigue reaccionando como si hubiera peligro.

